TIKAL: LA CIVILIZACIÓN MAYA EN GUATEMALA

Cuando me preguntan sobre que destino recomendaría de Centroamérica, sin ninguna duda, mi corazón se queda con Guatemala. He recorrido Centroamérica de Norte a Sur. Al entrar a Guatemala por México me he sentido cautivada por la belleza indígena y la magia que se percibe sobre todo, en los pueblos. 

Dejamos a un lado la Guatemala indígena y colonial de los pueblos para adentrarnos en Tikal, parte de la Guatemala maya y ancestral situada en el otro extremo del país. En la diversidad que nos ofrece este bello país centroamericano, íbamos a pasar de las altas montañas y volcanes del altiplano a las tierras bajas y tropicales donde se encuentra la Reserva de la Biosfera Maya del Petén. En el epicentro de este departamento y perteneciente al municipio de Flores, se encuentra el Parque Nacional de Tikal, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1979 y donde haríamos nuestra primera visita a un yacimiento de la civilización maya precolombina. Aunque nunca me imaginé que encontraría un lugar tan maravilloso.

Sabiendo que Tikal se encuentra perdido en mitad de la Reserva de Biosfera Maya, existen dos puntos de partida desde los cuales visitarla. Uno es la ciudad /isla de Flores a la cuál llegamos de nuestro trayecto nocturno desde Ciudad de Guatemala y la otra, el pequeño pueblo del Remate.

 

Visita a Tikal y atardecer en el Templo IV

Tras haber leído un montón sobre Tikal, decidimos visitarlo sin guía y a nuestro aire. El trayecto hasta la entrada del Parque Nacional de Tikal discurre por la carretera que sale del Remate y que poco a poco se introduce en la espesa mata del Petén.

Mapa Tikal Guatemala

A partir de aquí nos trasladamos unos 1500 años atrás y comenzamos a maravillarnos. Nada más entrar nos quedamos asombrados con las primeras pirámides mayas, las descubiertas y las que están literalmente cubiertas de selva. Las ceibas se amontonan encima de las estructuras y comenzamos a imaginar como sería todo aquello en pleno apogeo…

Historia de Tikal

Templo II, Tikal, Guatemala 

Tan sólo el 25% de lo que fue Tikal en realidad, es lo que se descubre ante nuestros ojos. En su día, lo que ha pasado a ser uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la civilización maya, fue una ciudad con gran poder militar y político y un epicentro monumental en plena expansión durante el período clásico, entre el 200 y el 900 dc. Rivalizaba con las cercanas ciudades de Calakmul (México) y Caracol (Belice) y quedó en el olvido durante casi nueve siglos, hasta que el ser humano le dio importancia a la arqueología.

Pirámides Gemelas

Existen muchos ejemplos en Tikal de este tipo de pirámides idénticas situadas una frente a otra. Cerca de la entrada se encuentran estás dos, el complejo Q, una al descubierto y otra tragada literalmente por la vegetación. Una primera subida a una de las estructuras y una primera visión de lo que significa Tikal.

La Gran Plaza. Templo I y Templo II

La imagen más célebre del lugar es sin duda la Gran Plaza, situada en terreno elevado y donde se encuentran el Templo I o del Gran Jaguar y el Templo II o de las Máscaras. Recorriendo las calzadas de piedra caliza que discurren por todo el complejo, llegaremos hasta aquí entre la espesura del bosque y el ruido de los monos araña. Estas calzadas están bautizadas con los nombres de algunos de los arqueólogos que han trabajado previamente en Tikal y unen todos los templos y estructuras más importantes ya desde la antigüedad.

A lado y lado varias estructuras y edificios completan el cuadrilátero desde las cuales tener otra perspectiva. En el centro vemos nuestras primeras estelas con algún relieve, ya que la mayoría están muy dañadas o son una reconstrucción de la original. A estas horas de la tarde reina un silencio absoluto, sólo interrumpido por los ruidos de la naturaleza. La verdad no nos imaginábamos realizar una visita así de tranquila en un lugar tan especial.

Seguimos nuestro recorrido por la Acrópolis norte, pasamos por la Acrópolis central, un conjunto residencial y palaciego antes de adentrarnos a través de un sendero pequeño que nos lleva hasta el Templo V.  Con 57m se trata de la segunda pirámide más alta del complejo de Tikal, sólo por detrás del Templo IV e inmediatamente seguida por el Templo III, que llega hasta los 55m.

En la selva de pueden observar los monos arañaque que revolotean al atardecer entre las copas, las bandadas de tucanes que salen en tromba y los sonidos de ese manto verde que se extiende hasta el infinito.

Después de haber recorrido durante varias horas las ruinas, el recuerdo de la despedida aún está intacto en mi memoria. Nos posicionamos de cara al Gran Jaguar, una magnífica y última imagen que nos regaló el gran Tikal.

DINKA TRAVEL EXPERIENCE

 

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