Contempla…

Explorando Deadvlei. Namibia.-

En estos tiempos convulsos lo que más eché de menos fué salir al campo, viajar y moverme…

Esto me hizo pensar y ser consciente de que me paso la mayor parte del año al aire libre, en movimiento, disfrutado de la riqueza de los enclaves naturales del mundo y compartiendo mis experiencias con gente como yo; curiosa, viajera e inquieta.

Entre batallar los vaivenes del trabajo, la adaptación, y nuevas oportunidades que se presentaban, tuve que aprender a convivir con la rutina. Reconozco que me daba pavor esa palabra y cada vez que la oía se me ponían lo pelos de punta. “Nunca me acostumbraré a una rutina”; me decía a mí misma.

Desde hace tres años vivo en San Sebastián, una ciudad que ofrece todo lo que necesito (y más, mucho más) para combinar rutina y escape natural. Estoy rodeada de bosques, pueblos, montes, y mar…

Me propuse descubrirla a mi modo y ser viajera en mi ciudad.

Para conocer un lugar, hay que caminar despacio, sentarse y observar. La experiencia que tengo en el mundo de los viajes es porque trabajé muchos años, repitiendo rutas junto a mis grupos. Es por la acumulación de experiencias y observaciones a lo largo del tiempo lo que comienza a arrojar luz sobre la comprensión de lo que vemos y sentimos.

Si nuestra intención es simplemente caminar, pueden perderse las sutilezas, los hilos brillantes que existen aquí, y ahora.

Casi todas las historias que quiero contar han nacido trabajando en el campo, y son de una calidad lenta, casi obsesiva de observación e inmersión en un lugar.

He transformado mi vida viajera en una rutina hecha a mi gusto. Hago una pausa de al menos 30 minutos al día para caminar sola o con alguna amiga. Y es que me doy cuenta que el pensamiento creativo mejora cuando caminamos.

Preciosa flor en Ilsa Reunión.-

Para nuestro cerebro hay una gran diferencia entre permanecer sentados, y salir a andar, para que la corriente de juicios negativos fluya mejor.

Todo comienza a fluir en el momento que decidimos mover las piernas. No importa a qué hora salgas de la cama, sal a caminar, y luego ponte a trabajar. Dicen que los demonios odian cuando sales de la cama y odian el aire fresco.

Parque Nacional Isimangaliso. Sudáfrica.-

Los mejores momentos de mi vida los he pasado en campamentos en África y al aire libre. Mi mayor inspiración fué la creación de DINKA TRVAEL y recuerdo donde tomé la decisión; subiendo la Duna 45 en el desierto del Namib, en Namibia.

“El caminar es una apertura al mundo. Restituye en el hombre el feliz sentimiento de su existencia. Lo sumerge en una forma activa de meditación que requiere una sensorialidad plena. A veces, uno vuelve de la caminata transformado, más inclinado a disfrutar del tiempo que a someterse a la urgencia que prevalece en nuestras existencias contemporáneas. Caminar es vivir el cuerpo, provisional o indefinidamente. Recurrir al bosque, a las rutas o a los senderos, no nos exime de nuestra responsabilidad, cada vez mayor, con los desórdenes del mundo, pero nos permite recobrar el aliento, aguzar los sentidos, renovar la curiosidad. El caminar es a menudo un rodeo para reencontrarse con uno mismo.”

Fragmento del libro Elogio del caminar, David Le Breton

Senderismo en Patagonia. Argentina.-

Inspiración:

Si quieres recibir información sobre nuestros exclusivos destinos; escríbenos a info@dinkatravel.com

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